J/P Alert, Conference of Major Superiors of Men Justice and Peace Office
 

Enero de 2012 (in English)

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Mensaje del Papa Benedicto XVI para la Celebración del Día Mundial de la Paz, enero 1º de 2012 (apartes)

[El texto completo del mensaje del Papa se puede encontrar en el sitio web del Vaticano.]

EDUCANDO A LOS JÓVENES EN JUSTICIA Y PAZ
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Las preocupaciones expresadas en tiempos recientes por muchos jóvenes alrededor del mundo demuestran el deseo de ellos por mirar hacia el futuro con una esperanza sólida. En el presente tiempo, experimentan aprehensión acerca de muchas cosas: desean recibir una educación que los prepare de forma más completa para enfrentarse al mundo real, ellos ven cuán difícil es formar una familia y encontrar trabajo estable; se preguntan si en realidad contribuyen a la vida política, cultural y económica con el fin de construir una sociedad con caras más humanas y fraternas.

Es importante que esta agitación y sus idealismos subyacentes reciban la debida atención en todo nivel de la sociedad. La Iglesia mira a los jóvenes con esperanza y confianza; les anima a buscar la verdad, a defender el bien común, a estar abiertos al mundo a su alrededor y a desear ver "nuevas cosas". (Isaías 42:9; 48:6)

Educadores

En la vida la educación es la aventura más interesante y difícil. Educar – del Latín educere – significa llevar a los jóvenes a ir más allá de ellos mismos y a presentarles la realidad con el fin de completar lo que los lleva a crecer. Este proceso es fomentado mediante el encuentro de dos libertades, la de los adultos y la de los jóvenes. Se busca responsabilidad por parte de los aprendices, quienes tienen que estar abiertos a ser dirigidos al conocimiento de la realidad, y por parte de los educadores, quienes tienen que estar listos a dar de sí mismos. Por esta razón, hoy más que nunca necesitamos testigos auténticos, y no tan sólo personas a quienes impartirles reglas y hechos; necesitamos testigos capaces de ir más allá que otros porque su vida es mucho más amplia. Un testigo, es alguien que primero vive la vida que les propone a otros.

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Todo escenario educativo tiene que ser un lugar de apertura para el que trasciende y para los demás; un lugar de diálogo, cohesión y escucha atenta, en donde los jóvenes se sientan apreciados por sus habilidades personales y riquezas interiores, y puedan aprender a estimar a sus hermanos y hermanas. Que a los jóvenes se les enseñe el sabor del gozo que viene del ejercicio diario de la caridad y de la compasión hacia los demás y de tomar parte activa en la construcción de una sociedad fraternal más humana.

Les pido a los líderes políticos ofrecer ayuda concreta a las familias e instituciones educativas en el ejercicio del derecho y del deber de educar. Adecuado apoyo no tiene que faltarles nunca a los padres en su tarea. Permitámosles estar seguros de que a nadie se le niega el acceso a la educación y que las familias son capaces de decidir con libertad las estructuras educativas que consideren más apropiadas para sus hijos. Permitámosles comprometerse en la reunificación de las familias separadas por la necesidad de ganarse la vida. Permitámosles dar a los jóvenes una imagen transparente de las políticas como genuino servicio para el bien de todos.
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Educando con justicia

En este mundo nuestro, en el cual a pesar de la profesión de buenas intenciones, el valor de la persona, de la dignidad humana y de los derechos humanos es amenazado de verdad por la tendencia generalizada de recurrir con exclusividad a los criterios de utilidad, ganancia y posesiones materiales, es importante no desligar el concepto de justicia de sus raíces trascendentes. La justicia, en realidad, no es tan sólo una convención humana, ya que lo que es justo, en últimas está determinado no por el derecho positivo sino por la profunda identidad del ser humano. Es la visión integral del hombre lo que nos salva de caer en la concepción contractual de justicia y nos permite localizar la justicia dentro del horizonte de la solidaridad y del amor.

No podemos ignorar el hecho de que algunas corrientes culturales modernas, edificadas sobre principios económicos racionalistas e individualistas, han arrancado el concepto de justicia de sus raíces trascendentes, separándolo de caridad y solidaridad: 'La ciudad-terrenal' no se promueve sólo con relaciones de derechos y deberes, sino a un nivel aún más grande y fundamental con relaciones de gratitud, misericordia y comunión. La caridad siempre manifiesta el amor de Dios en las relaciones humanas también, otorga valor teológico y salvífico a todos los comprometidos con la justicia en el mundo” (Caritas in Veritate, 6).

“Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán complacidos” (Mateo 5:6). They shall be satisfied because they hunger and thirst for right relations with God, with themselves, with their brothers and sisters, and with the whole of creation.Ellos serán satisfechos porque tienen hambre y sed de buenas relaciones con Dios, con ellos mismos, con sus hermanos y hermanas, y con toda la creación.

Educando en la paz

“La paz no es sólo la ausencia de guerra, y no se limita a mantener un balance de poderes entre adversarios. La paz no se puede lograr en la tierra sin salvaguardar al bien de las personas, la libre comunicación entre los hombres, el respeto por la dignidad de las personas y de los pueblos, y por la práctica asidua de la fraternidad” (Catecismo de la Iglesia Católica, No. 2304). Nosotros los cristianos creemos que Cristo es nuestra paz verdadera: en Él, por Su Cruz, Dios ha reconciliado al mundo consigo mismo y ha derribado los muros de división que nos separan a los unos de los otros. (cf. Efesios 2:14,18); en Él, sólo hay una familia reconciliada en el amor.

Peace, however, is not merely a gift to be received: it is also a task to be undertaken. In order to be true peacemakers, we must educate ourselves in compassion, solidarity, working together, fraternity, in being active within the community and concerned to raise awareness about national and international issues and the importance of seeking adequate mechanisms for the redistribution of wealth, the promotion of growth, cooperation for development and conflict resolution. “Blessed are the peacemakers, for they shall be called children of God,” as Jesus says in the Sermon on the Mount (Mt 5:9).

La paz, sin embargo, no es sólo un regalo para ser recibido: es también una tarea a ser realizada. Con el fin de ser verdaderos pacificadores, tenemos que educarnos a nosotros mismos en compasión, solidaridad, trabajo comunal y fraternidad, estar activos dentro de la comunidad y preocupados por elevar la conciencia acerca de las cuestiones nacionales e internacionales y de la importancia de buscar mecanismos adecuados de redistribución de la riqueza, la promoción del crecimiento, la cooperación para el desarrollo y la resolución de conflictos. "Felices los que trabajan por la paz, porque serán reconocidos como hijos de Dios", como dijo Jesús en el Sermón de la Montaña (Mateo 5:9).

La paz ante todo es el fruto de la justicia para todos, y ninguno puede evadir esta tarea esencial de promover la justicia de acuerdo con las áreas de competencia y de responsabilidad de uno. Para el joven que tiene tan fuerte adhesión a los ideales, yo extendiendo una particular invitación a ser paciente y a perseverar en la búsqueda de justicia y paz, en cultivar el gusto por lo que es justo y verdadero, aún cuando ello implique sacrificios y nadar en contra de la corriente.

Levantando los ojos hacia Dios

Frente al difícil reto de caminar los senderos de justicia y paz, quizás seamos tentados a preguntar, en las palabras del salmista: "Dirijo la mirada hacia los montes: ¿de dónde me llegará ayuda?" (Salmos 121:1).

Para todos, y para los jóvenes en particular, deseo decir con énfasis: "No son las ideologías las que salvan al mundo, sólo el retorno al Dios vivo, a nuestro Creador, el garante de nuestra libertad, el garante de lo que es en realidad bueno y verdadero… un retorno incondicional a Dios que es la medida de lo que es correcto y quien al mismo tiempo es amor eterno. Y ¿qué puede alguna vez ponernos aparte del amor?" el amor toma su deleite en la verdad, es la fuerza que nos permite hacer un compromiso con la verdad, con la justicia, con la paz, porque él contiene todas las cosas, cree en todas las cosas, espera todas las cosas, y resiste todas las cosas (cf. 1Corintios 13:1,13).
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Todos ustedes, hombre y mujeres del mundo, que llevan en su corazón la causa de la paz: la paz no es una bendición ya alcanzada, sino al contrario es una meta a la cual cada uno y todos nosotros tiene que aspirar. Miremos con gran esperanza al futuro; animémonos los unos a los otros en nuestro camino; trabajemos juntos para dar a nuestro mundo una cara más amable y fraternal; y sintamos una común responsabilidad hacia las generaciones presentes y futuras, en especial en la tarea de entrenarlas a ser gentes de paz y constructores de paz. Con estos pensamientos ofrezco mis reflexiones y pido a cada uno: juntemos nuestros recursos espirituales, morales y materiales, para la gran meta de “educar a los jóvenes en justicia y paz”.

Estas son las Mañanitas...de los Obispos Hispanos

[Los obispos hispanos/latinos de Estados Unidos publicaron una carta abierta a los inmigrantes, en la Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe [Dic.12, 2011]. La carta está firmada por 33 obispos y fue publicada simultáneamente desde Los Ángeles y San Antonio, sede de los dos arzobispos hispanos de más alto rango.]

Muy estimados hermanas y hermanos inmigrantes,

¡Que la paz y la gracia de Nuestro Señor Jesucristo estén con todos ustedes!

Nosotros los obispos hispanos/latinos de Estados Unidos abajo firmantes les hacemos saber a quienes se encuentran en nuestro país sin papeles, que no están solos ni olvidados. Reconocemos que todo ser humano, documentado o no, es imagen de Dios y por lo tanto tiene un valor y dignidad infinitos. Les abrimos nuestros brazos y nuestro corazón y los recibimos como miembros de nuestra familia católica. Como pastores, les dirigimos estas palabras desde lo más profundo de nuestro corazón.

De una manera muy especial queremos agradecerles los valores cristianos que nos demuestran con su vida – el sacrificio por el bien de sus familias, la determinación y perseverancia, el gozo de vivir, su profunda fe y su fidelidad a pesar de la inseguridad y tantas dificultades. Ustedes contribuyen mucho al bienestar de nuestra nación en el ámbito económico, cultural y espiritual.

La crisis económica ha impactado a toda la comunidad estadounidense. Lamentablemente, algunos aprovechan este ambiente de incertidumbre para despreciar al migrante y aun culparlo por esta crisis. Sembrar el odio no nos lleva a remediar la crisis. Encontraremos el remedio en la solidaridad entre todos los trabajadores y colaboradores—inmigrantes y ciudadanos—que conviven en los Estados Unidos.

En sus rostros sufrientes vemos el rostro verdadero de Jesucristo. Sabemos muy bien el gran sacrificio que hacen por el bien de sus familias. Muchos de ustedes hacen los trabajos más difíciles, con sueldos miserables y sin seguro de salud o prestaciones salariales o sociales. A pesar de sus contribuciones al bienestar de nuestro país, en lugar de ofrecerles gratitud, se les trata como criminales porque han violado la ley de inmigración actual.

Estamos también muy conscientes del dolor de las familias que han sufrido la deportación de alguno de sus miembros; de la frustración de los jóvenes que han crecido en este país y cuyos sueños son truncados por su estatus migratorio; de la ansiedad de aquellos que están en espera de la aprobación de su petición de residencia permanente; y de la angustia de quienes viven cada día bajo la amenaza de ser deportados. Todas estas situaciones claman a Dios por una solución digna y humana.

Reconocemos que en ocasión las acciones tomadas con respecto a los inmigrantes les ha llevado a sentirse ignorados y abandonados, incluyendo cuando no se han escuchado voces que se levanten ante las falsedades que se promueven dentro de nuestra sociedad. Por medio de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) hemos abogado ante el Congreso estadounidense por un cambio a la ley de inmigración que respete la unidad de la familia, e incluya pasos ordenados y razonables para que personas sin documentos puedan obtener la ciudadanía. La nueva ley deberá incluir un programa de visas para trabajadores que respete los derechos humanos de los inmigrantes, les provea las necesidades básicas para vivir y facilite su ingreso a nuestro país para trabajar en un ambiente seguro y ordenado. Así mismo, continuamos abogando por la justicia económica global que facilite el empleo de nuestros hermanos y hermanas en su tierra de origen y les provea lo suficiente para vivir con dignidad.

El pueblo inmigrante es una fuerza revitalizadora para el país. La falta de una reforma migratoria justa, humana y eficaz debilita el bien común de toda la unión americana.

Nos duele y nos apena que muchos de nuestros hermanos y hermanas católicos no hayan apoyado nuestras peticiones por un cambio a la ley de inmigración que proteja sus derechos, mientras ustedes contribuyen con su trabajo a nuestro país. Les prometemos que seguiremos trabajando para obtener este cambio. Conocemos lo difícil que es el camino para llegar y para entrar a Estados Unidos. Por eso estamos comprometidos a hacer lo que podamos para lograr un cambio de ley que les permita entrar y vivir en este país legalmente, y no se vean ustedes obligados a emprender un camino peligroso para proveer a sus familias. Como pastores que se preocupan por el bienestar de todos ustedes, les debemos decir que consideren seriamente si es aconsejable emprender su camino hacia acá antes de que se logre un cambio justo y humano en las leyes de inmigración.

Sin embargo, no vamos a esperar hasta que cambie la ley para darles la bienvenida en nuestras iglesias a los que ya están aquí, ya que San Pablo nos dice, “Ustedes ya no son extranjeros ni huéspedes, sino conciudadanos de los que forman el pueblo de Dios; son familia de Dios” (Ef. 2:19).

Como miembros del Cuerpo de Cristo que es la Iglesia, les ofrecemos alimento espiritual. Siéntanse bienvenidos a la Santa Misa, la Eucaristía que nos alimenta con la palabra y con el cuerpo y la sangre de Jesús. Les ofrecemos programas de catequesis para sus hijos, y los programas de formación que nuestros esfuerzos diocesanos nos permiten poner a su alcance.

Los ciudadanos y residentes permanentes de este país no podemos olvidar que casi todos, nosotros o nuestros antepasados, hemos venido de otras tierras, y juntos con inmigrantes de varias naciones y culturas hemos formado una nueva nación. Ahora debemos abrirles el corazón y los brazos a los recién llegados, como nos lo pide Jesús cuando nos dice, “Tuve hambre y ustedes me alimentaron; tuve sed y ustedes me dieron de beber; pasé como forastero y ustedes me recibieron en su casa” (Mt 25:35). Estas palabras del Señor Jesús se pueden aplicar a los inmigrantes entre nosotros. Tuvieron hambre en su tierra de origen, tuvieron sed al pasar por el desierto, y se encuentran entre nosotros como forasteros (ver Daniel G. Groody, CSC, “Crossing the Line,” The Way, Vol. 43, No.2, abril 2004, p.58-69). Su presencia nos invita a ser más valientes en la denuncia de las injusticias que sufren. A imitación de Jesús y de los grandes profetas, debemos denunciar las fuerzas que los oprimen, y anunciar la buena nueva del Reino con nuestras obras de caridad. Oremos y luchemos para que estos hermanos y hermanas nuestras tengan las mismas oportunidades de las cuales nosotros nos hemos beneficiado.

Vemos en ustedes inmigrantes, a Jesús peregrino. La Palabra de Dios emigró del cielo a la tierra para hacerse hombre y salvar a la humanidad. Jesús emigró con María y José a Egipto, como refugiado. Emigró de Galilea a Jerusalén para el sacrificio de la Cruz, y finalmente emigró de la muerte a la resurrección y ascendió al cielo. Hoy día,  Él acompaña todos los inmigrantes que peregrinan por el mundo en búsqueda de alimento, trabajo, dignidad, seguridad y oportunidades para el bien de sus familias.

Ustedes nos revelan la realidad suprema de la vida: todos somos migrantes. Su migración es un fuerte y claro mensaje de que todos somos migrantes hacia la vida eterna. Jesús nos acompaña a todos los cristianos en nuestro peregrinar hacia la casa del Padre, el reino de Dios en el cielo (Ver Tertio Millennio AdvenienteNo. 50).

Les rogamos que no se desesperen. Mantengan su fe en Jesús migrante que sigue caminando con ustedes, y en la Santísima Virgen de Guadalupe que constantemente nos repite las palabras dichas a san Juan Diego, “¿No estoy yo aquí que soy tu Madre?”Ella nunca nos abandona, ni nos abandona san José quien nos protege como lo hizo con la Sagrada Familia durante su emigración a Egipto.

Como pastores queremos seguir abogando por todos los inmigrantes. Con san Pablo les repetimos: “No se dejen vencer por el mal; antes bien, venzan el mal con la fuerza del bien” (Rom. 12:21)

Que Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo los acompañe y los bendiga siempre.

Sinceramente en Cristo Salvador,
Los Obispos Hispanos/Latinos de Estados Unidos

 

Declaración de bienvenida a las comunidades Inmigrantes

Diez comunidades de Hermanas Católicas del Valle del Alto Río Mississippi se unieron para hacer un llamado al Presidente Obama y al Congreso para que trabajen unidos para lograr una amplia reforma migratoria.

acemos este llamado afirmando nuestra tradición católica que considera sagrada la dignidad de cada persona. También reconocemos nuestra historia inmigrante en una nación establecida por la rica contribución de generaciones de migrantes e inmigrantes.

Hoy estamos siendo testigos de la violación a los derechos humanos bajo nuestras actuales políticas de inmigración, en especial en la separación de familias debido a injustas deportaciones y a la explotación de los trabajadores inmigrantes. Sentimos profunda tristeza por la violencia infligida a las familias a través de redadas e injustas detenciones. No podemos en conciencia ignorar dichos sufrimiento e injusticia.

La falla por parte del gobierno federal de reformar el sistema actual que es inoperante, ha dado como resultado el paso de  legislaciones estatales que son punitivas y peligrosas para los derechos humanos Y QUE ESTÁN basadas en información tendenciosa y en presunciones.

Entendemos que la aplicación de la ley es parte de cualquier política migratoria. Sin embargo, la actual política de involucrar a las agencias locales de la ley en el cumplimiento de la ley federal de inmigración, como sucede en el programa de Comunidades Seguras, ha resultado en abusos y en el detrimento de la confianza entre las comunidades inmigrantes y las agencias que hacen cumplir la ley, confianza que es necesaria para certificar la seguridad pública.

Por lo tanto, nos declaramos nosotras mismas como “Comunidades de Bienvenida al Inmigrante”. Hacemos esto porque dicha seguridad de confianza radica en la construcción de relaciones y en el respeto a los derechos humanos. Invitamos a otras comunidades y gentes de fe a unírsenos convirtiéndose en Comunidades de Bienvenida al Inmigrante a través de la oración, la reflexión, la educación y la acción.

Sign

Patrocinado por:
Hermanas Dominicas de Sinsinawa, Wisconsin
Hermanas de la Caridad de la Santísima Virgen María de Dubuque, Iowa
Hermanas de la Humildad de María de Davenport, Iowa
Hermanas de la Presentación de Dubuque, Iowa
Hermanas de San Francisco de Clinton, Iowa
Hermanas de San Francisco de Dubuque, Iowa
Hermanas de San Benedicto, Rock Island, Illinois
Hermanas Franciscanas de la Adoración Perpetua, La Crosse, Wisconsin
Hermanas de la Visitación, Dubuque, Iowa
Hermanas de la Misericordia, Comunidad West Midwest, Omaha, Nebraska

 

Los Obispos Renuevan la Campaña EEUU contra la Pobreza en respuesta al Crecimiento de la Pobreza Doméstica

WASHINGTON – Con un 15% de los americanos, incluyendo 1 de cada 4 niños, viviendo en la pobreza, el Departamento de Justicia, Paz y Desarrollo Humano de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (JPHD por sus siglas en inglés) en renovación de su campaña de concientización sobre la Pobreza en EEUU, completó un reestructurado portal en Internet, una nueva presencia en los medios sociales y un evento en enero llamado Mes de Concientización sobre la Pobreza.

“Nuestra cultura de vida empieza con un amor que nos une a las esperanza y alegrías, a las luchas y a las tristezas de la gente, en especial de aquella que es pobre y que tiene alguna aflicción”, dijo el Obispo Jaime Soto de Sacramento, California, director del esfuerzo doméstico anti-pobreza de los obispos, de la Campaña Católica de Desarrollo Humano (CCHD por sus siglas en inglés). “Marchamos con las familias inmigrantes hacia una sociedad más fuerte y más segura debido a su inclusión. Abrazamos a la madre y a su hijo sin nacer, dándoles a ambos esperanza y oportunidad. Medimos nuestra propia salud por la calidad del cuidado que brindamos a los más vulnerables. Trabajamos con aquellos cuyo trabajo es pesado”.

La campaña promoverá conciencia acerca de la pobreza doméstica con estadísticas actualizadas en la página web Poverty USA landing page, en el portal USCCB (por sus siglas en inglés), al igual que con otros recursos que incluyen un tour interactivo y presencia recién lanzada en Facebook (presence on Facebook).

Para el Mes de Conciencia sobre la Pobreza, la nueva página en Facebook también lanzará el primero de enero un evento de todo el mes. Las familias católicas e los individuos formarán parte del Mes de Conciencia sobre la Pobreza uniéndose al evento de Facebook y participando en actividades diarias que construyan mayor entendimiento acerca de la pobreza en los Estados Unidos. El contenido es recomendado para ser usado por los directores diocesanos de acción social, por los directores CCHD y por los coordinadores de programa, al igual que por líderes parroquiales de ministerio social, maestros, y demás.

 

Declaración de Apoyo a los Jesuitas de Colombia

Diciembre 16, 2011 – La Conferencia Jesuita de los EEUU (U.S. Jesuit Conference) y el Servicio Jesuita a los Refugiados/EEUU (Jesuit Refugee Service/USA) se unen para ofrecer la siguiente declaración de apoyo al Programa para el Desarrollo y la Paz del Magdalena Medio (PDPMM), al Centro para la Investigación y la Educación Popular (CINEP) (Center for Investigation and Popular Education), a los Jesuitas de Colombia (Jesuits of Colombia) y a su Provincial, el P. Francisco “Pacho” de Roux, a la Universidad Javeriana (Universidad Javeriana), y a la Asociación de Cacaoteros de Buenos Aires (ASOCAB) en respuesta a la reciente acusación por parte de la Fiscalía General de Cartagena, con la cual se intenta desacreditar a dichas entidades y a su trabajo con las comunidades desplazadas en Colombia.

Desde su creación en 1995, el Programa Jesuita para el Desarrollo y la Paz en el Magdalena Medio se ha comprometido en esfuerzos que apuntan al fomento de la paz, el desarrollo y la reconciliación, y ha prestado apoyo a los procesos legales consiguientes para devolver a las comunidades desplazadas a sus tierras. El fundador del PDPMM y actual Provincial Jesuita de Colombia, el P. Francisco “Pacho” de Roux, SJ, ha sido honrado por su trabajo y hace menos de tres meses el Presidente Colombiano Juan Manuel Santos nombró al P. de Roux uno de los diez principales constructores de paz en Colombia.

Como parte de dicho esfuerzo, la PDPMM ha acompañado a ASOCAB, una cooperativa de campesinos de la comunidad de Las Pavas en la región colombiana del Magdalena Medio, en su esfuerzo por reivindicar los derechos de sus miembros a la restitución de tierras, a la seguridad y a la protección de futuro desplazamiento. Acción Social, la agencia colombiana responsable por la verificación de incidentes de desplazamiento ha registrado a los campesinos de Las Pavas como víctimas de desplazamiento forzado. De acuerdo con lo anterior, ASOCAB inició procedimientos legales para la restitución de tierras con las apropiadas entidades gubernamentales, el Instituto Colombiano para el Desarrollo Rural (INCODER) y el Ministerio de Agricultura.

En representación de los intereses de estos campesinos desplazados, la PDPMM de manera diligente y transparente ha cumplido con la serie de procesos requeridos por la ley colombiana. Nos ha entristecido saber de las acusaciones reciente hechas por la fiscalía general de la región de Cartagena, alegando que la comunidad de Las Pavas defraudó al estado y falsificó evidencia para reclamar el desplazamiento. La acusación también afirma que la Sociedad de Jesús, el CINEP, y los profesores de una universidad jesuita (la Universidad Javeriana) han ayudado a manufacturar reclamos fraudulentos como parte de un complot “orquestado para escenificar un desplazamiento”. Estamos consternados por el carácter de estas acusaciones y por la manera en la cual se han diseminado al público y a la prensa, fuera por completo de los lineamientos legales apropiados para la investigación de supuestas irregularidades. Las acciones de la Fiscalía General pueden muy bien poner en riesgo el éxito en Colombia de la recién aprobada ley de Víctimas y de Restitución de Tierras y ya ha puesto en peligro las vidas y el bienestar de los campesinos de Las Pavas, y de las organizaciones civiles que han acompañado a esta lucha por el reclamo de sus tierras.

La Sociedad de Jesús (Jesuitas), la ASOCAB, la PDPMM, el CINEP y la Universidad Javeriana rechazan de todo corazón las acusaciones imputadas y han pedido una revisión completa de los hechos del caso ante el tribunal competente. Nuestros compañeros en Colombia manifiestan que los reclamos de la comunidad de Las Pavas han sido siempre bien documentados y presentados de una manera respetuosa del gobierno y de las leyes colombianos.

Nos unimos a nuestros colegas colombianos en su urgente pedido para que las acusaciones sean examinadas a través de los procesos judiciales que apliquen, y creemos que tales procesos confirmarán la verdad de los reclamos hechos por la ASOCAB, y los informes que la PDPMM, el CINEP, y la Universidad Javeriana han recopilado en apoyo a los campesinos de Las Pavas.

Compartimos la preocupación de la PDPMM de que esta acusación sea una estrategia que está siendo desplegada para debilitar la legitimidad de las demandas de las vulnerables poblaciones desplazadas, y destacamos la reciente declaración del Ministro de Agricultura y del INCODER quienes describieron las acusaciones como “peligrosas” y “con la esperanza que la decisión no haya sido tomada con la mala intención de usar este episodio y las acusaciones… para descontextualizar o para poner un manto de duda sobre la estabilidad legal y respeto a las reglas de la ley, y a la habilidad de aplicar de forma rigurosa la Ley de Víctimas y de Restitución de Tierras”.

Nos damos cuenta que este es un tiempo crítico para las víctimas de desplazamiento en Colombia, e imploramos a las agencias relevantes de Colombia y a los medios, evitar juzgamientos prematuros y dejar que los hechos sean determinados a través de apropiada investigación y procesos judiciales.

La Conferencia Jesuita EEUU y el Servicio Jesuita para los Refugiados/EEUU  saben que la PDPMM, la Universidad Javeriana, el CINEP y la Sociedad de Jesús han actuado siempre con honestidad, transparencia y respeto por las leyes de Colombia, y estamos confiados en que una apropiada revisión del caso demostrará  que las acusaciones hechas en contra de ellos son infundadas.

[La versión completa de la declaración del Obispo de Barrancabermeja, del Provincial Jesuita de Colombia, y de los directores del CINEP y del Programa para el Desarrollo del Magdalena Medio se puede encontrar en:

http://amaryservir.org/index.php/es/noticias-del-dia/declaracion-de-apoyo-a-los-jesuitas-de-colombia-qcaso-las-pavasq.]

 

Días de Acción Ecuménica (EAD por sus siglas en inglés), marzo 23–26, 2012

EAD logo

Vengan a los Días de Acción Ecuménica EAD, del 23 al 26 de marzo de 2012, en Washington DC (Come to the 10th Annual EAD, March 23-26, 2012, in Washington, DC) en donde exploraremos la Economía, la Vida y Nuestras Prioridades Nacionales a través de los lentes de Isaías 58. Únanse a otros cristianos en la búsqueda por una economía global y por un presupuesto nacional que rompa los yugos de la injusticia, la pobreza, el hambre y el desempleo a lo largo del mundo – siguiendo el llamado de Isaías a convertirnos en “reparadores de la brecha y restauradores de las vías de vida”.

Regístrense aquí vía Internet ahora, o descarguen el folleto y el formato de registro (Register Online Now  or  Download the EAD Brochure and Registration Form)

En una economía global basada en la escasez, la codicia corporativa y el individualismo, buscaremos una visión alternativa de Dios para la comunidad global: una que rompa las cadenas de la injusticia y cree la posibilidad de una vida sostenible con dignidad para todos, mientras se vive la realidad de una abundancia de Dios.

Vengan a: “¿Es éste el Ayuno que Busco?” La Celebración del Décimo Aniversario de los EAD, marzo 23 al 26 de 2012, en Washington DC y ayuden a moldear nuestras prioridades nacionales. Los Días de Acción Ecuménica para la Paz Global con justicia son patrocinados por la comunidad cristiana ecuménica y están afirmados en el testimonio bíblico y en nuestras tradiciones compartidas de justicia, paz e integridad con la creación. Nuestra meta es fortalecer nuestra voz cristiana y movilizar la acción sobre políticas domésticas e internacionales específicas.

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